Bizcocho de piña

Este bizcocho de piña es un gran descubrimiento. Está riquísimo, queda jugoso y es ideal para un desayuno o merienda especial.

Hay distintas variantes de este bizcocho: poniendo las rodajas de piña en el fondo del molde, con la piña triturada por dentro, etc. Pero esta versión que he hecho con la piña por arriba es la que más me gusta, por que así la piña queda más vistosa y los bocados de la fruta entera son más intensos.

En esta ocasión he seguido los pasos de la receta del Bizcocho de piña y caramelo de Javirecetas, pero sin la parte del caramelo que dejo para otra variante.

Esta receta es la típica del bizcocho 3-2-1 que se hace con la medida del vaso de yogur, aunque la parte del azúcar la he reducido un poco, como siempre, y he puesto 1,5 en vez de 2 medidas.  Además he usado panela (azúcar integral de caña sin refinar) en vez de azúcar blanco. Ya que vamos a comer dulce, por lo menos que nos aporte algún nutriente.

Ingredientes

  • 1 lata de piña en su jugo (4 rodajas aprox.)
  • 1 yogur natural o de piña
  • 3 medidas de yogur de harina
  • 1,5 medidas de yogur de azúcar
  • 1 medida de yogur de aceite de girasol
  • 3 huevos grandes
  • 1 sobre de levadura química
  • 1 pizca de sal

Preparación

Abre la lata de piña y separa las rodajas de piña del jugo.

En un bol grande echa los 3 huevos y bátelos durante un par de minutos para que queden espumosos.

Añade el yogur y mezcla hasta que se integre todo.

Lava el vaso del yogur y sécalo bien, servirá de medida a continuación (primero con ingredientes secos y luego con ingredientes húmedos).

En otro recipiente tamiza 3 medidas de harina junto a la levadura y reserva.

En el bol donde teníamos los huevos batidos echa 1 medida y media de azúcar y bate bien.

Luego incorpora 1 medida de aceite, el jugo de piña (*) y la pizca de sal y mezcla hasta integrarlo todo.

Precalienta el horno a 200º.

Vierte poco a poco en el bol de la mezcla la harina tamizada que estaba reservada y bate bien hasta que se integre todo bien y no queden grumos.

Forra un molde desmontable con papel vegetal, ponlo en una bandeja de horno y vierte el contenido del bol.

A continuación coloca por encima de la mezcla las rodajas de piña (con cuidado para que no se hundan).

Hornear el bizcocho

Introduce la bandeja en el horno a media altura y baja la temperatura a 180º.

Hornea durante 35-40 minutos (**) con calor arriba y abajo, sin ventilador.

A los 30 minutos corta un trozo de papel de aluminio, abre rápidamente el horno y pon el papel encima del bizcocho para que no se siga tostanto por arriba durante el tiempo restante.

A los 35 minutos, sin apagar el horno, saca un poco la bandeja y haz la prueba del palito: introduce un palito o un cuchillo por el centro del bizcocho y, si sale completamente seco, ya se puede sacar el bizocho del horno. Pero si el palito sale húmedo por alguna parte, se debe dejar 5 minutos más y volver a repetir la prueba del palito hasta que esté hecho.

Una vez que el bizcocho está hecho, saca la bandeja del horno y déjalo enfriar durante 10 minutos.

Pasado este tiempo, el bizcocho se puede desmoldar y dejar que se enfríe completamente en una rejilla.

Notas

  • (*) Del jugo de piña que viene en la lata puedes reservar una cucharada para el final y, cuando el bizcocho esté hecho y se haya enfriado, puedes pincelar el bicocho con el jugo. Esto le dará brillo y más jugosidad todavía.
  • (**) El tiempo de horneado del bizcocho puede variar de un horno a otro. Además de que cada horno es un mundo y controla la temperatura de manera más o menos fiable, influye mucho:
    • el tamaño del molde (si es grande queda un bizcocho más plano y se hará antes, mientras que si el molde es pequeño subirá más y tardará más en cocerse por dentro),
    • su forma (cuadrado, rectangular, redondo, corona, etc), y
    • su material (silicona, metálico…)
  • Para conservar el bizcocho una vez que se ha enfríado, puedes envolverlo en papel film y reservarlo en un túper o caja metálica. Así durará bien unos días.
    • Si no lo vas a consumir tan rápido también puedes congelarlo. Para ello puedes trocearlo, envolver con papel film y ponerlo en bolsas de zip. Y a la hora de consumirlo hay acordarse de sacarlo del congelador un par de horas antes.

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